¿Qué debe entenderse por traducción e interpretación?

Traducir, en el sentido amplio de la palabra, es expresar en una lengua (la lengua de traducción) lo que está escrito o se ha expresado antes en otra (la lengua original).

La traducción y la interpretación, que a menudo se confunden porque pertenecen al mismo campo, son dos profesiones diferentes: los traductores trabajan por escrito, mientras que los intérpretes lo hacen oralmente.

El trabajo del traductor consiste, pues, en redactar un documento fiel al contenido del texto original respetando las normas gramaticales y estilísticas de la lengua de sus lectores.

El traductor debe comprender lo expresado en la lengua original, captar su sentido y sus matices, y expresarlo de la forma más fiel y natural en su propia lengua

Un buen traductor o intérprete expresa fielmente la Intención del autor respetando el carácter de su propia lengua.

El trabajo del intérprete consiste en expresar oralmente, en la lengua de sus oyentes, el contenido y las intenciones del orador.

Al contrario que el traductor, el intérprete es «visible». Su función es permitir la comunicación: «se identifica» con el orador, expresándose en primera persona, y traduce sus ideas y convicciones con la misma intensidad y los mismos matices.